Composición

     Mi niñez la podría describir como la mejor etapa de mi vida y no porque fuera perfecta…

Inmigrantes una palabra que no tenía mucho impacto en mi persona de pequeña. Mi nombre es Claudia Michelle Castro García tengo 25 años y soy orgullosamente nacida y criada en Cd. Juárez, Chihuahua. Mi niñez la podría describir como la mejor etapa de mi vida y no porque fuera perfecta,  sino porque aun con sus adversidades yo era feliz y disfrutaba mucho mi cultura, lenguaje y mi familia…sobre todo mi familia.

Mi madre una mujer fuerte y trabajadora que siempre eh admirado me llego con la noticia un día “Nos vamos a California con tu tía.”

Lo chistoso y como dice la canción uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Yo como miles de mexicanos salí de mi país por una decisión tomada por mi madre Yolanda Castro. Mi madre una mujer fuerte y trabajadora que siempre eh admirado me llego con la noticia un día “Nos vamos a California con tu tía.” Yo tenía 12 años así que yo feliz porque ya había yo viajado a Fresno, California a visitar a mi tía y prima que es como mi hermana. Entonces para mí la noticia fue buena porque extrañaba inmensamente a mi tía y prima esto también implicaba una visita al parque de diversiones  Disneyland  seguro! Pero lo que no me esperaba era que mi mamá ya había decidido emigrar. Esto en mi mente de niña no se me hacía tan grave puesto a que yo contaba con visa de turista entonces podía ir y venir según yo. Pero jamás imagine lo que esto implicaba y todo lo que conlleva ser un inmigrante en Estados Unidos. Las despedidas fueron pasadas por alto y no porque no fuera importante pero porque no entendía la magnitud o más bien no tenía idea de cuánto tiempo iba a pasar hasta volver a ver a mi familia, creo que yo creía que volvería. Han pasado catorce años desde que no eh ido a mi lugar de origen.

Fue un impacto grande y hasta cierto punto desalentador e humillante, ya que yo estaba por terminar sexto de primaria ya casi por empezar la secundaria (middle school).

Definitivamente fue duro adaptarse primero por el lenguaje a pesar de vivir en la frontera con El Paso, Texas. Ya había tenido contacto con el inglés ya que tenía familia en El Paso y para los juarenses es muy común visitar la ciudad vecina por motivos de compras y diversión. Pero no es lo mismo pedir que pongan  gasolina en inglés “twenty dollars on number five please” que sostener una conversación completa o más difícil aún continuar tu educación básica, pero empezando desde cero. Digo empezando de cero por es así, empiezas a aprender las vocales, abecedario, números y todo lo del kínder. Fue un impacto grande y hasta cierto punto desalentador e humillante, ya que yo estaba por terminar sexto de primaria ya casi por empezar la secundaria (middle school). Así que como todo adolescente rebelde y vaya que lo rebelde no se me quita jajá, pues “como que iba a empezar de cero esto yo ya lo sé!” siempre le alegaba a mi mami. Muy desconsiderado de mi parte ahora reconozco ya que no tome en cuenta que mi madre dejó su trabajo estable como Gerente Ejecutivo en Bancomer para también empezar de nuevo desde abajo como empleada de limpieza que aunque es un trabajo honrado es muy pesado físicamente y más si no estás acostumbrado a largas jornadas de trabajo físico. Por eso viviré agradecida a mi madre que día a día hace sacrificios como abandonar sus metas talvez propias por ofrecer un mejor futuro a sus hijos.

No me gustaba y me rehusaba a hablarlo, ya que por el acento que evidentemente tenía algunos compañeros de escuela se burlaban, tristemente eran de mi misma raza y color.

Talvez un los tantos retos a superar al vivir en este país es sentirte parte de este mismo. Por largos años yo no me sentía parte de aquí. Uno de mis obstáculos era el idioma. No me gustaba y me rehusaba a hablarlo, ya que por el acento que evidentemente tenía algunos compañeros de escuela se burlaban, tristemente eran de mi misma raza y color. Los mejor conocidos como chicanos los que tienen padres Mexicanos pero ellos ya nacieron en Estados Unidos. Ellos crecieron oyendo y hablando el idioma inglés o talvez español, pero que rápidamente a temprana edad aprendieron inglés.  Pues mis hermanos en patria eran los que más se burlaban de los mexicanos. Entonces eso me hizo a mí aprender el idioma en silencio, es decir absorbía todo conocimiento pero no lo practicaba verbalmente casi nunca más que en clase y eso porque tenía que hacerlo. Pero ya con el tiempo por necesidad empecé a practicarlo más. Aún sigo puliendo ambos lenguajes y eh aprendido a querer a este país que a pesar de todo te abre las puertas y le ofrece oportunidades al que desee tomarlas.

Han pasado catorce años de que no eh podido ir a mi lugar de origen y que no veo a la mayoría de mi familia. Algunos familiares afortunados que tienen visa de turista vienen de visita,  eso reconforta. Hace algunos meses fue cuando realmente sentí la impotencia de ser un inmigrante. Mi tío, el hermano más pequeño de mi mama con algunos problemas de salud anteriores tuvo una recaída de tal manera que estaba muy grave en el hospital. Esto era preocupante y triste ya que solo nos comunicabamos  con familiares y por teléfono con él.
Considero que mi familia es muy unida, pero en este caso era aún más cercano ya que mi tío vivió durante toda mi niñez con nosotros, cuidando de mí y de mi hermano. También pasamos por muchas adversidades juntos que nos unieron más. Yo tenía una relación constante con él por medio de Facebook, email y por teléfono. Así que no estar allá con él y además no poder ir era demasiado difícil para mí. Mi querido tío Gerardo Castro ya está en un mejor lugar y tampoco pude estar allí para darle el último adiós. Este país me ha dado muchas cosas buenas y demasiadas oportunidades que serían mal agradecida si me quejara a estas alturas. Pero con situaciones como la de mí ahora ángel en el cielo mi tío Gerardo todos los días me cuestiono si en realidad vale la pena sacrificios como estos. Solo pienso en madres que dejan a su familia entera, padres que mueren en el intento y mi corazón están con ellos.

Acá se viven muchas cosas tanto buenas como no tan buenas. Desde discriminación hasta socializar y entender diferentes culturas.

Lo que puedo rescatar es que estando viviendo de inmigrante en un país que no es el mío, más sin embargo ya me considero parte de él sin perder mi identidad es que me ha hecho una mejor persona. Te hace ser más humano, más consciente y más tolerante. Acá se viven muchas cosas tanto buenas como no tan buenas. Desde discriminación hasta socializar y entender diferentes culturas. Mi camino aún sigue y ahora descubro que tengo un “sueño americano” educar de tal manera a mi hija que sea una mujer tolerante,respetuosa y valiente. Espero compartir mis experiencias y guiarla para que nunca olvide de donde proviene y que aunque nació en Estados Unidos no olvide que sus raíces son mexicanas. Pienso que si todos conservamos nuestras raíces y las compartimos entre nosotros con orgullo en vez de pretender ser alguien que no, sin soberbia Estados Unidos no tendría tanto racismo. e dice que los anglosajones nos discriminan y si algunos, pero yo eh visto el racismo reflejado en hermanos latinos que pretenden encajar y pertenecer de una manera errónea, tratando de tirar sus raíces y olvidan que lo llevan reflejado en su ADN. Metiéndome un poco en la política esto se vio claramente reflejado en las recientes elecciones presidenciales, creo que hemos visto las consecuencias de nuestra desunión ya no como latinos si no como inmigrantes se nos olvida que ya seas latino, chino, árabe etc. Todos pasamos por lo mismo, de diferentes formas pero todos pasamos por lo mismo.

Esta es solo mi historia una de miles de las que hay de inmigrantes. Y ahora definitivamente la palabra INMIGRANTE no solo tiene un gran impacto en mí, sino también lo tienen en mi vida.

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